Sin embargo, este problema no es algo aislado, sino que podemos ver continuamente episodios de violencia gratuita protagonizados por la juventud en celebraciones deportivas, manifestaciones (especialmente de la extrema izquierda y sus contramanifestaciones), por lo cual podemos ver que no es algo exclusivo de algunas zonas o clases sociales, sino que es un problema extendido a toda la juventud. Digno producto de horas de gran hermano, de videojuegos, de clases en las que el profesor no podía ni rechistarles gracias al gran espíritu de tolerancia implantado, de padres que se lo dan todo hecho a sus críos, de enseñarles que lo único que importa en esta vida es tener dinero y divertirse… Brillantes generaciones las que vienen para hacer frente a los futuros desafíos que nos esperan.
Urge un cambio radical de valores, pero visto lo visto, en una sociedad en la cual el espíritu tolerante e igualitario reina por doquier, con todo lo que ello conlleva, la única esperanza para tal cambio tendrá que venir marcada por una fuerte crisis o hecatombe, hechos estos hacia los cuales vamos indudablemente encaminados. Mientras tanto, nuestra juventud (salvo honradas excepciones), al igual que el resto de la sociedad, seguirá con su rápido declive, pero a ellos que les importará, mientras tengan alcohol, drogas, sexo y cuando les quiten algo poder enfadarse y romper lo que ellos no pagan, total, ya se ha visto el duro castigo de la justicia: 3 meses sin salir. Y, cuando vuelva a pasar, vendrán las lamentaciones y los interrogantes.
Secretaría de Comunicación del MSR -Madrid. Federación Centro.