Lo hicieron del único modo que saben hacerlo. Del único modo que pueden hacerlo. Como mezquinas y cobardes bestias sin rostro. Amparados en la oscuridad para no ser vistos; ejecutando en silencio su vil acción para no despertar a un pueblo que, a diferencia de ellos, aún tiene alma.
No atacaron el oro, atacaron la piedra. No atacaron a los enemigos de la sociedad, a aquellos que viven de la muerte de otros. Atacaron a los muertos.
